Plus Ultra Estadounidense | Derecho aduanero, aeronáutico y penal | 20 de julio de 2026
El 25 de enero de 2026, después de una escala en Francia, llegan dos sospechosos a un aeropuerto estadounidense desde la República del Congo donde poco antes hubo un brote de un virus contagioso, la viruela símica. Al llegar, los aduaneros les hacen la inspección y las preguntas de costumbre. Nada especial. Lo que sí es inusual es la maleta grande que según los aduaneros es nada usual para viajes de negocios. Los aduaneros notan que uno de los sospechosos reacciona muy nervioso cuando le piden mostrar su equipaje. ¿Qué es lo que lleva que lo pone tan nervioso?
El sospechoso procede — preocupado como pueden observar los aduaneros— a colocar una maleta plástica grande de color negro, al parecer una maleta de herramientas, sobre un carrito al lado de un desconocido. Éste después resulta ser el compañero de viaje del sospechoso, pero eso no lo sabían los aduaneros de antemano. Ahora se dan cuenta que los dos viajan juntos. Los sospechosos, ambos inmigrantes en EE.UU., uno de ellos holandés, trabajan como investigadores en un laboratorio de virología estadounidense.
Una maleta así de grande, le dice la aduana, no es equipaje usual para viajes de negocios. La maleta parece ser del sospechoso holandés. Los aduaneros le preguntan por su contenido. Él les contesta que la maleta contiene equipos de diagnóstico y pruebas. Los aduaneros le dicen que para eso debe presentar la documentación obligatoria. Él les contesta que la documentación la lleva en su computadora portátil.
Los aduaneros le instruyen al sospechoso holandés mostrar toda la documentación prescrita por ley. «Sí, sí, lo tengo todo en mi computadora portátil, pero ustedes no van a necesitar eso. Yo hago esto siempre». Los aduaneros repiten su instrucción al sospechoso de mostrar la documentación prescrita.
Cabe notar que, él como pasajero extranjero, les da una instrucción a las autoridades locales: «no van a necesitar eso». Quizá es costumbre de sus viajes en África. Él mismo dice que hace este tipo de transportes muchas veces: «Yo hago esto siempre». Esta declaración, que denota confianza y costumbre, también implica que él tiene un buen conocimiento de las leyes y normas aplicables, así como de las normas del laboratorio donde trabaja, especialmente la documentación prescrita por todas esas normas. Posteriormente cuando en EE.UU. se hizo público su reacción, su instrucción a las autoridades le cayó muy mal a la gente, que además se preocupa por su manifestación «Yo hago esto siempre».
Mientras tanto, en otro lugar la aduana le pregunta al otro sospechoso por el contenido de la maleta grande. Él le responde que contiene materiales de diagnóstico que trajeron de la República del Congo. Le pregunta expresamente si los dos llevan muestras o materiales que trajeron del lugar de investigación de dicho país. Él contesta que no: la maleta únicamente contendría «diagnósticos». Él confirma ante la aduana que conoce las leyes que aplican al transporte de muestras o material de diagnóstico, afirmando que el sospechoso holandés es el encargado del transporte.
Después de estas preguntas la aduana le informa a este sospechoso que otro perito aduanero investigará el equipaje. Los aduaneros le instruyen declarar todos los elementos que él y su cómplice lleven en consigo. De camino a dicho perito los aduaneros le preguntan expresamente al sospechoso holandés si llevan material biológico, muestras u otras cosas que precisan documentación adicional. Él niega enfáticamente llevar material biológico o muestras. Dice que dispone de toda la documentación para los elementos diagnósticos, pues los transporta frecuentemente, añadiendo que lleva todo lo necesario y que ésta no es su primera vez.
El sospechoso holandés también dice que no lleva nada que no esté permitido y que ha enviado material biológico antes a través de un servicio de mensajería. Él les muestra la documentación para los supuestos materiales de diagnósticos: una lista de aproximadamente 40 a 50 elementos escrita a mano en francés. El sospechoso dice que uno de esos es el que lleva en su equipaje. Los aduaneros le preguntan qué exactamente son esos elementos. Les responde que son equipos para hacer diagnósticos y pruebas con la viruela símica, material de prueba y materiales compuestos por varios ingredientes. Le instruyen escribir el nombre de esos ingredientes. Por la respuesta del sospechoso el perito opina — sin saber la verdad — que no es peligroso abrir la maleta e inspeccionarla. Resulta que no lleva únicamente 1 ni 40 ni 50 elementos, sino muchos más. Ni la documentación ni la explicación sobre contenido que procede a darles el sospechoso holandés, convencen al perito y los aduaneros. Por eso proceden a incautar la maleta y su contenido.
Consta de la investigación posterior tanto por la aduana como la policía judicial que la maleta lleva nada menos que 113 tubos de microcentrífuga (tubos de laboratorio) en cajas isotérmicas de poliestireno expandido. Su contenido no tiene nada en absoluto que ver con supuestos «equipos» ni «elementos de diagnósticos». Por ende, queda comprobada que las declaraciones ante la aduana de los sospechosos que llevaban supuestos «equipos de diagnósticos» en la maleta, son falsas.
Consta de la investigación más a fondo de la policía judicial que ellos por cierto sí llevaban material biológico en la maleta. Los sospechosos no dijeron qué material biológico exactamente llevaban realmente. Ni presentaron ni disponían de la documentación prescrita. Es más, los sospechosos trataron de hacer parecer que las muestras eran elementos de diagnósticos no usados.
Consta de la investigación de laboratorio de la policía judicial que no eran elementos de diagnósticos sino tubos con el virus desactivado de la viruela símica, entre otras cosas. Los sospechosos por ley debieron de presentar la debida autorización específica y la documentación prescrita para poder llevar eso en un vuelo comercial. Además, es requisito legal declarar dicho equipaje ante la aduana. No cumplieron esos requisitos legales.
Además, todo esto va en contra de la política y las normas exhaustivas del laboratorio estadounidense de máxima seguridad sanitaria donde trabajaban los sospechosos, normas que sin duda se ven reflejadas en los contratos de empleo de los sospechosos. Hay muchos más detalles al respecto, incluso relativos a los motivos de viaje declarados por los sospechosos, pero basta con lo descrito arriba.
El 2 de junio de 2026 la Fiscalía estadounidense anunció que a los sospechosos se les imputa el delito de tráfico ilícito del virus de la viruela símica y el delito de presentar declaraciones falsas ante las autoridades. Cuando la Fiscalía emitió la imputación, la policía judicial había investigado apenas 20 de los 113 tubos. De esos 20 tubos 17 contenían el virus desactivado de la viruela símica, 1 contenía el virus de la varicela-zóster y 2 tubos contenían únicamente ADN humano. Cuando los sospechosos comparecieron por primera vez ante el juez el 3 de junio de 2026, aún se desconocía el contenido de los demás 93 tubos de los sospechosos.
En el momento que se emitió la imputación las autoridades únicamente habían descubierto el contenido de apenas 20 de los 113 tubos transportados ilícitamente, pues en aquel instante aún estaba en curso la investigación de los demás tubos. La Fiscalía califica los hechos como graves, pues se trata de declaraciones falsas ante las autoridades y el tráfico ilícito del virus de la viruela símica, que pone en peligro a la sociedad y la salud pública. El transporte y la desactivación de virus se rigen por leyes muy estrictas y detalladas con muchos requisitos de autorización, declaración aduanera y documentación prescrita. El hecho que se haya desactivado (rendido no contagioso) el virus no hace que su transporte ilegal sea legal. El contenido de tan solo 20 de los 113 tubos transportados ilícitamente no dice nada sobre el contenido de los demás 93 tubos. Transportar virus no fue un motivo de viaje que los sospechosos declararon ante su empleador. El tráfico ilícito es del virus de la viruela símica de una región en la República del Congo donde hubo un brote de ese virus justo antes que los sospechosos salieron de ese país y llegaron de regreso a EE.UU. ¿Coincidencia?
Según la imputación, el sospechoso holandés es jefe de departamento de un laboratorio virológico en EE.UU. donde hacen todo tipo de investigación y pruebas con todo tipo de virus y enfermedades mortales, incluso para su desarrollo y dispersión. El enfoque del trabajo de los sospechosos, según la Fiscalía, incluye nuevos virus y cómo se propagan de una especie a la otra, como el humano, por ejemplo. Esto también se puede traducir como «cómo hacer pasar un virus de un animal a un humano». El laboratorio es uno de la categoría más asegurada con las medidas de seguridad más estrictas para la investigación científica de enfermedades conocidas y desconocidas y patógenos conocidos y desconocidos. Según la Fiscalía, el sospechoso holandés hace mucha investigación y muchos experimentos con virus de murciélagos en Bat OneHealth, por ejemplo.
El laboratorio ha sido objeto de controversia repetidas veces cuando varios experimentos no salieron bien y especialmente desde el delito en flagrante del sospechoso en enero de 2026. Un accidente le sucedió a un empleado del laboratorio al que le mordió un mono infectado con la fiebre hemorrágica mortal de Crimea-Congo. También reportaron 2 incidentes de «hurto, extravío o escape» de un patógeno. En febrero de 2026 otro empleado posiblemente fue expuesto a dicha fiebre durante su contacto físico con ratones por un daño en su Equipo de Protección Personal (aparentemente la vestimenta de laboratorio). Estos accidentes y el sospechoso holandés ya llevan tiempo de ser objetos de repetidas quejas, debates e investigaciones parlamentarias en EE.UU. Pues al fin y al cabo son inmigrantes en EE.UU. y la inmigración ahora en EE.UU., tal como en Holanda, es un tema delicado. Por eso los titulares de prensa diciendo «extranjeros entran virus en el país clandestinamente».
En el departamento donde trabajan los sospechosos, trabajan otros holandeses procedentes de la misma universidad holandesa. Ésta es internacionalmente conocida, y también criticada por otros científicos, por sus experimentos, métodos y objetivos de investigación muy riesgosos con todo tipo de virus muy peligrosos. Por estos y otros motivos importantes el Ministerio de Salud Pública estadounidense terminó la financiación a una empresa vinculada a dicha facultad universidad, excluyéndola de cualquier contratación. A este tema también está relacionado un caso penal incoado contra el ex gerente de dicha empresa en abril de 2026.
No obstante, los medios holandeses en su reportaje minimizan la gravedad de los hechos. Las palabras «Aun así» y «Ellos» en su reportaje son importantes: «Aun así, las autoridades toman el caso muy serio». ¿Cómo así que «Aun así»? ¿Acaso hay que minimizar el transporte ilícito de virus y sustancias infecciosas únicamente porque es holandés el que comete los hechos? Sigue el medio de noticias estatal de Holanda: «Ellos [aquí omite lo que dice el original en inglés: «Estos expertos sanitarios»] han violado nuestras leyes al transportar ilícitamente patógenos virales en un avión comercial lleno […]. Préstenle atención a eso». Al medio aparentemente le parece (un poco) exagerado o injusto: un holandés viajando por el mundo con su equipaje lleno de virus mintiendo sobre lo que lleva, ¿qué hay de malo?
Pues mucho, según la Superintendencia de Salud estadounidense. La traducción completa que «Ellos» son expertos sanitarios, es importante porque ellos por su profesión tienen todo tipo de deberes legales relativos a la sanidad pública y la bioseguridad. A ellos se les han confiado la salud pública, según la Superintendencia de Salud, y tienen que velar por la salud pública y el bienestar. Si ellos intencionalmente tratan de esconder material biológico y entrarlo al país sin la debida autorización ni la documentación prescrita, entonces traicionan la confianza que la sociedad les dió y pueden poner a la sociedad y la salud pública en peligro, según la Superintendencia de Salud. Contrario a lo que hace la Superintendencia de Salud holandesa, su contraparte estadounidense no va a tolerarlo ni ignorar la posibilidad de uso doble de los virus y demás materiales que llevaban los sospechosos.
¿Es realmente tan exagerado o inocente como lo hace parecer el medio holandés? La viruela símica mundialmente constituye una amenaza, según dicen los mismos sospechosos. Una de las maneras que se propaga es por viajeros, así dicen los sospechosos en una publicación científica de abril de 2026, es decir, de una fecha posterior a su propio viaje y transporte ilícito.
Si así hubiesen encontrado y pillado a un extranjero en un aeropuerto holandés, ¿cómo calificarían esos hechos? El artículo 6.52 de la Ley de aviación holandesa dispone que constituye un delito grave presentar falsa declaración sobre el nombre de las sustancias peligrosas que pretende transportar. Según el artículo 2, párrafo 6°, del Reglamento de transporte aéreo de sustancias peligrosas, las sustancias infecciosas (como el virus en cuestión) son designadas como sustancias peligrosas. Véase también el Reglamento (UE) 2021/821 por el que se establece un régimen de la Unión de control de las exportaciones, el corretaje, la asistencia técnica, el tránsito y la transferencia de productos de doble uso (civil y militar), así como el título 3.6. del Reglamento relativo a sustancias peligrosas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo. La conclusión es que si otras personas hubiesen hecho lo que hicieron los sospechosos en un aeropuerto holandés, sería un delito grave.
Ahora bien, ¿las autoridades holandesas tomarían acción? En vista de la política penal y administrativa de tolerar el incumplimiento de las leyes en materia de drogas y cuestiones sanitarias, por ejemplo, es poco probable. Ejemplos de estupefacientes y narcotráfico abundan. Unos ejemplos de cuestiones sanitarias del año 2026 son los graves problemas de clínicas de reproducción asistida y la ausencia de respuesta y acción de las autoridades, así como el lago holandés donde después de bañarse en el lago varios perros de repente se enferman y se mueren el mismo día.
Quizás parezca un poco raro la manera en que escoge sus palabras el medio holandés, pero hay que mirar más a fondo y analizar los nexos y los intereses de Holanda en los asuntos de virus. Pero ojo: si miran más a fondo debajo de un tapete viejo, no se asusten por los gusanos y las larvas y cucarachas. En ese sentido este caso penal esclarece mucho y ayuda a entender bien las cosas sobre conducta peligrosa con los virus. La empresa mencionada arriba, que fue excluida de futuras contrataciones con el gobierno estadounidense y debería ser enjuiciada por una corte criminal según una cámara del parlamento estadounidense, aún está vinculada al alma mater del sospechoso holandés.
Un periódico holandés llama al sospechoso virólogo «eminente», pero a nivel internacional y en EE.UU. simplemente es otro investigador. No es considerado tan «eminente», en parte por sus experimentos y objetivos de investigación que son considerados sinónimos con el maltrato de animales, pues en sus investigaciones les causan el máximo dolor y la muerte a los animales sin ningún tipo de anestesia, y con las armas biológicas por, entre otras cosas, tratar de modificar o crear virus peligrosos lo más mortales y más resistentes posibles. Ya desde 1492 se han usado armas biológicas para adueñarse de tierras, entre otras cosas, tal y como explican detalladamente las enciclopedias. En su investigación parlamentaria holandesa 6 años después de la pandemia, no mencionan ni los experimentos con virus peligrosos ni los peligros, ni mucho menos este caso penal.
En todo caso en EE.UU. hay conmoción, resistencia y protesta de organizaciones de interés, tal y como se puede ver en las grandes carteleras cerca del laboratorio. Los hechos relativos a los sospechosos también son tema de otras investigaciones parlamentarias y debates parlamentarios. Todo esto viene en el contexto de muchas preocupaciones y muy poca información y poco reportaje en abril y mayo del 2026 acerca de un brote mortal de un virus en un crucero holandés que infectó a muchos y hasta le cobró la vida a varias personas. Todo esto también viene después del correo electrónico de un virólogo estadounidense dirigido al sospechoso holandés en febrero de 2020. Él virólogo estadounidense expresa su gran preocupación que posiblemente el virus de la pandemia fue manipulado por humanos y si fue así, entonces van a ser devastadoras las consecuencias para la investigación virológica, a lo que responde el sospechoso holandés “«Entonces comienza la fiesta».

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